Silvia
Abascal
.net

Así ve su profesión Silvia Abascal
por Carmen Canela Fraile

* Foro
*.Filmografía, biografía y otros detalles
* Críticas, entrevistas, artículos, etc.
* Imágenes y sonidos
* Bambalinas de esta web

Resulta muy sencillo mantener una conversación con Silvia Abascal. Quizás sea por la tranquilidad que transmite al hablar o por que da la sensación de que se puede confiar en ella. Lo que sí está claro es que es una persona con los pies sobre la tierra, a la que le apasiona su profesión y con muchas ganas de aprender y de probarlo todo.
Gracias a su tesón y a su talento se está convirtiendo en un rostro habitual dentro del cine español. Próximamente podremos verla en La voz de su amo, la última película de Emilio Martínez-Lázaro, y en la obra teatral Las amargas lágrimas de Petra Von Kant en su adaptación para televisión.

Ahora estás compaginando ambos géneros, pero, ¿Qué te gusta más: el cine o el teatro?
Creo que me falta el teatro, que es la base. En la escuela donde estudio, todos los ejercicios que hacemos están basados de alguna manera en el teatro. Me he dado cuenta de que era algo que no tenía y que quiero hacer ya. Luego no me quedo con ningún medio en concreto. Creo que ahora mismo la tele no está en su mejor momento, de mayor calidad, pero no por ello descarto hacer buenos productos como por ejemplo Don Juan, series clásicas o un Estudio 1. Lo que me interesan son las buenas historias, los personajes que me ofrezcan contrastes y que me impongan de alguna manera un reto, ya sea teatro, sea televisión o sea cine, y si tengo la oportunidad de tocar los tres terrenos pues mucho mejor.

Muchos actores están haciendo series o comedias en televisión, sin embargo veo que te interesan más otro tipo de proyectos.
Hombre, he hecho comedias, como Pepa y Pepe, o series como El Comisario. He hecho mucha televisión y entonces sería injusto criticarla ya que me ha enseñado mucho. Es una escuela en la que se te enseña eficacia en cuanto a memoria y rapidez. Es un ritmo muy acelerado así que tienes que ponerte las pilas. El cine es mucho más elaborado, es un trabajo de más calidad, de más proceso, pero bueno, todos los medios te enseñan, incluso en las cosas malas en las que he participado he aprendido lo que no tengo que volver a hacer.

Y hay muchos proyectos en los que hayas trabajado de los que te arrepientas?
No, la verdad es que no, incluso todo lo contrario. Agradezco haber tenido tanta suerte, porque he podido hacer cosas muy diferentes. Empecé en el Un, dos, tres de niña poseída, luego en Pepa y Pepe, que era una grunge, en Don Juan hice de doña Inés, en Hostal Royal Manzanares de madre soltera un poco maruja, en La fuente amarilla era una china o en La voz de su amo, la peli que estoy haciendo ahora, interpreto a un personaje muy sensual. Son cosas muy contrastadas, que es lo que me interesa.

Entre tanta variedad, ¿Qué tipo de personaje te gusta más? ¿Cuáles son los que más te llenan o en los que te sientes más a gusto?
Los que tienen más diferencias conmigo, los que se parecen a mi poco me interesan, y normalmente son difíciles de conseguir. Muchas veces los directores te ven físicamente de una manera y te imaginan en el personaje en base a eso, pero no se dan cuenta de que el actor con su capacidad de crear puede ser absolutamente diferente. De los que he hecho me gusta por ejemplo Lola, el de La fuente amarilla, esa chica medio china con una pistola en mano. Me gustó mucho, porque era muy difícil y al final lo sentí de una manera muy cercana. O el de El tiempo de la felicidad, una chica medio marimacho, con problemas con su orientación sexual, también me gustó.

Cuando terminas de interpretar un papel, ¿Queda algo del personaje en ti o consigues desprenderte de él completamente?
La verdad es que a mí todo ese dramatismo que le dan muchos actores no me va mucho. Creo que inevitablemente el actor deja una huella en el personaje, es decir, no puedes desprender toda tu persona y luego no dejarle nada, y al mismo tiempo algo te queda de cada personaje y de cada trabajo en el que te sumerges. Sobretodo si eres un poquito curiosa. Yo por ejemplo, desde que hice La fuente amarilla estoy más abierta a la comunidad china y me fijo más en todo lo que tenga que ver con ello. Todo te deja una huella.

Una vez que tienes el guión en las manos, ¿Cómo te enfrentas a un personaje, cómo te lo preparas?
Hay veces que puedes coger experiencias de tu vida que aunque no sean idénticas, sí pueden ser equivalentes para sustituir la misma sensación. Primero lo trabajo leyendo el guión una y otra vez, porque en cada lectura descubro cosas nuevas. Luego tengo la suerte de tener la escuela en la que estudio, donde me ofrecen un taller para trabajar y para probar diferentes cosas. Y por supuesto, si tengo que hacer cosas que no conozco, si no sé disparar, hablar chino o manejarme con un vestido de la época, aunque esa información sea la cosa más simple como acostumbrarse a llevar gafas o a fumar, es algo que te lleva un tiempo. Pero tampoco me gusta mucho hablar de la construcción de los personajes, yo hago mi trabajo y el resultado es lo que me gusta que la gente valore, no mi proceso de creación, eso da lo mismo.

¿No crees que al utilizar tus vivencias para los personajes te expones demasiado a nivel personal? ¿No te da un poco de miedo?
Pero a veces me ayuda. Sí es cierto que hay veces que por el hecho de utilizar la vida propia puedes salir un poco dolida, pero hay situaciones en las que me ayuda.

Y al contrario, ¿Lo que vives con el personaje también te ayuda a madurar como si fueran experiencias propias?
Te ayuda a meterte más en lo que es el problema, la situación de esa persona. Está claro que si estás interpretando por ejemplo a una prostituta, las tendrás más en cuenta y te interesarás más por sus problemas. A la hora de enfrentarme a un personaje me hago muchas preguntas y me planteo cosas que nunca me había parado a pensar. Así que luego miras más otras muchas cosas que antes pasabas por alto o desconocías, de alguna manera de mojas más.

O sea que de alguna manera te vuelves una persona más abierta.
Yo creo que el actuar, si eres curiosa, es la gran oportunidad para aprender mil cosas, porque en cada trabajo tocas un tema, una época, una situación diferente, y si tienes un poquito de interés, de vida y de gusano, aprendes mucho.

¿En qué papel no te gustaría que te encasillasen? ¿Cómo no te gustaría que te viese la gente?
Pues hay una cosa que últimamente veo mucho y leo mucho que no me gusta nada, es la alabanza física a las actrices. Eso me parece estupendo para la moda, pero nosotras ni somos medidas ni nos preparamos en un gimnasio, y me daría mucho miedo que la gente acabase fijándose sólo en ese aspecto. Cuando leo una crítica cinematográfica en la que se hace un elogio a los senos o a los labios de una actriz no me atrae nada y me sentaría cómo una patada que hiciesen eso conmigo. Es algo que yo no busco y tampoco valgo para eso. No sé, antes la gran actriz era aquella que estaba en el primer teatro, y ahora es la que sale en más portadas de revista. Todo eso se está perdiendo un poco por algo que creo que no corresponde a nuestra profesión.

¿Crees que actualmente es difícil entrar en el cine español? ¿Se ayuda a los actores que empiezan o es más bien un círculo cerrado?
A mi si me costó no fue por la presión de un círculo cerrado, sino por que tenía una imagen muy televisiva, pero he tenido la suerte de poder meterme, de estar trabajando y de tener cine. Creo que están saliendo muchas caras nuevas, especialmente en televisión, porque cada vez hay más series, hay más promoción del cine y entonces se necesita más gente. Eso si, hay una plantilla de actores que están ahí, que han hecho cien películas y que van a hacer doscientas, porque valen y porque han demostrado que tienen mucho talento. Al fin y al cabo todos aspiramos a ser uno de esos que hacen películas continuamente Es gente que vale mucho y entiendo que los directores los reclamen para sus guiones. Se podría buscar más, siempre se puede, pero tampoco es que sea un ambiente muy cerrado.

¿Te consideras incluida en algún grupo dentro del cine español?
La máxima etiqueta que me gustaría que me pusiesen es la de alguien que está aprendiendo, que está empezando y que le queda muchísimo camino por recorrer. Las etiquetas como "generación X", revelaciones, me dan un poco de pánico, no me gustan.

¿Crees que es pronto para que te juzguen?
No es que sea pronto, es que no hay razón para ello. Hay veces que has hecho dos películas y salen críticas que en todo caso se podrían hacer cuando lleves veinte. Cuando un actor comete un error tan temprano hay que darle otra oportunidad para ver la evolución de su carrera. Lo que yo me propongo es ir creciendo, ir a mejor, no es tener que estar estupenda en todas las películas.

¿Te gustaría trabajar en Hollywood?
Sí me gustaría por el hecho de abrirte a un nuevo país, a trabajar en otro idioma, en una industria mucho más potente, eso siempre es atractivo. Es todo un lujo poder estar allí, pero creo que aquí tenemos historias muy interesantes. Cada vez el cine español está mas valorado, tanto en Europa como en Estados Unidos empiezan a echarnos un vistazo, tanto a actores como a directores.Poco a poco nos abrimos paso. La subida del cine español de diez años para acá ha sido descomunal.

¿Es porque ha mejorado la calidad?
De alguna manera nos hemos hecho escuchar más. Hay cosas en las que creo que no vamos atrás para nada y eso es importante. Cada vez hay más presupuesto para las películas, más guionistas, más actores, más chavales que se están preparando en escuelas, directores noveles, gente con muchas ganas de contar nuevas cosas.

Por tu trabajo en La fuente amarilla estuviste nominada al Goya como mejor actriz revelación. ¿Has notado algún cambio desde entonces? ¿Notas que la gente se fija más en ti, que eres "más famosa"?
No, porque tampoco ha sido una película muy taquillera. La academia valoró mi trabajo pero no ha sido una película que la haya visto todo el mundo, entonces no lo sé. Hombre, sí noto que entre la gente que me sigue desde hace tiempo ha sido un trabajo que ha gustado mucho, pero no creo que haya cambiado nada, y menos "para famosa".

¿Cómo fue la experiencia de hacer un thriller, un género tan poco frecuente en nuestro cine?
Cuando recibí el guión enseguida dije: -aquí tengo algo muy interesante por hacer. También había gente con la que me apetecía trabajar, como Eduardo Noriega, o Javier Aguirresarobe, que llevaba la fotografía, y luego también me llamaba la atención el hecho de tener un trabajo tan externo como aprender chino, manejar una pistola,... En cuanto al thriller, aunque aún nos queda mucho por dominar, muchas situaciones y muchos géneros, cada vez se está haciendo más y este año mucho.

¿Qué es lo que más te llama la atención a la hora de elegir un guión?
Son muchos factores, me fijo en un conjunto de cosas en el que está el director, que es esencial ya que tiene que ser alguien que me inspire confianza, por el que yo me deje manejar y moldear, también está el guión, por supuesto, los actores que te rodeen o el equipo técnico.

¿Al haber empezado tan joven en esta profesión, notas que te has perdido algo de juventud o ha merecido la pena?
Ha merecido la pena, por supuesto, porque es lo que más me gusta profesionalmente, no personalmente, porque mi profesión no sustituye a mi vida personal, eso lo tengo muy claro. Pero profesionalmente no me imagino en otra cosa que no sea actuar. Y perderme, pues a lo mejor he tenido que hacer sacrificios para sacarme el C.O.U. en dos meses o estudiar como una loca, pero no considero que me haya perdido nada. Tienes que hacer un esfuerzo por aquello en lo que tienes interés como no perder la amistad con mis amigos de toda la vida o salir, que son cosas que no pienso sustituir. A lo mejor antes las niñas prodigio sí se perdían su infancia y tal, pero yo he tenido mis amigos y mi vida personal que la tengo muy en cuenta. Y si algún día noto que estoy faltando, entonces pondré el freno de mano y diré: "oye, que estoy perdiendo lo más importante".

Y al contrario, ¿Crees que has podido madurar más deprisa que otras chicas de tu edad?
Hay gente que con diecisiete años es muy madura y te puedes encontrar con un hombre de cuarenta que sea como un niño pequeño. La madurez no te la tiene que dar una declaración de la renta, sino una experiencia personal y la vida. Siempre me dicen que hablo de una forma muy madura, pero si lo soy no creo que sea por mi profesión, sino más bien por vivencias, por mi vida personal y mi proceso de crecimiento.

¿Es difícil el paso de hacer papeles de adolescente a hacer de mujer?
Aún los estoy combinando. En El tiempo de la felicidad hacía de adolescente, en La fuente amarilla y Don Juan, de mujer, ahora interpreto a una niña, entonces todavía no me siento en un lado o en otro. Estoy teniendo la suerte de que físicamente puedo dar tanto de niña como de más adulta.

¿Cómo te ves o te gustaría verte dentro de unos años?
No sé, tengo ya demasiado con el plan de rodaje de la próxima semana. No suelo pensar en el futuro. Puedo tener un sueño profesional, como por ejemplo trabajar en un gran teatro y poner al público de pie. Eso me encantaría y es una imagen con la que me gusta soñar. Pero no sé, espero que no me falte un guión en la mesilla de noche y tener lo suficiente para vivir dignamente. Me gustaría poder elegir, que siempre es un privilegio para un actor, ir cada día haciendo menos castings.

¿Ahora tienes que ir a muchos castings?
No puedo quejarme de eso, porque veo a la mayoría de los chavales que tienen que ir a castings de doscientas personas y en cinco minutos dar un perfil, otro, es como no poder dar ni un quince por ciento. Es tan difícil, entiendo que son absolutamente necesarios, pero muchas veces el director no saca todo lo que podría dar el actor. Aunque por ejemplo, Emilio Martínez-Lázaro para La voz de su amo hizo un casting muy amplio. Entré a la una del mediodía y salí a las siete de la tarde, haciendo pruebas una y otra vez. Se agradece cuando sales de un casting así, porque puede gustarle o no al director, pero por lo menos te dan la oportunidad de tomarte tu tiempo.

¿No te da miedo, siendo tan joven, estar en una profesión tan inestable?
Procuro llenarme de confianza en mi misma, decir venga esto va a salir y no ponerse a pensar de manera pesimista. Porque hoy me están yendo muy bien las cosas pero quizás mañana no sea así, tengo que aprovechar los vagones que están pasando por delante de mi y tener una visión optimista. De nada sirve sufrir antes de tiempo, lo que tenga que venir ya llegará.

A parte de interpretar, ¿Te has planteado probar otras cosas como dirigir o escribir?
Me gusta mucho escribir, y dirigir es algo en lo que últimamente me fijo mucho. Requiere un gran conocimiento de la técnica y es algo para lo que no estoy preparada. Lo que sí estoy haciendo, y es algo que quiero compaginar aunque no tiene nada que ver con el mundo de la interpretación , es colaborar con ANDE Juventud, ahora por ejemplo he amadrinado su nuevo proyecto. Es una asociación benéfica que pretende la inserción laboral de las personas discapacitadas. Pero no me lo he tomado como una cosa de aparecer en un sarao y sacarme una foto con los niños, sino metiéndome de lleno en el proyecto. Me siento muy bien y me están enseñando muchas cosas. Todo esto del famoseo, que normalmente no sirve absolutamente para nada, para estas cosas si que sirve y es algo de lo que abuso descaradamente. Si resulta que por el hecho de un apellido o de una cara conocida, se te abre una puerta de un ayuntamiento o de donde sea, pues ahí voy yo con toda mi cara. No es para hacer un favor a estas personas discapacitadas, ni estamos pidiendo misericordia, están capacitadas para trabajar como otra persona, simplemente necesitan que las empresas les echen una mano.

Con unos horarios tan variables e imprevisibles, ¿No te resulta difícil compaginar tu vida personal con la profesional?
Si te digo que es fácil te engaño, porque yo ahora que estoy trabajando mucho, o mi pareja está trabajando mucho, hacer coincidir las fechas es absolutamente imposible. Si quiero ver a un amigo yo no puedo llamar con una semana de antelación para anticipar cuándo vendré a Madrid, o no te puedes planificar unas vacaciones. Así que requiere mucho esfuerzo y mucha atención, porque si te dejas meter en esta jungla de trabajo te desprendes de ir llamando e ir sabiendo de la gente que te interesa.

Volviendo a los medios, ¿La tele te ha servido para aprender a improvisar, para quitarte la vergüenza?
En la tele tienes que estar muy despierto. Hay veces que están rodando en directo y no se puede fallar, requiere mucho trabajo. A pesar de eso me he dado cuenta de que cada vez soy más tímida. Cuando era más pequeña, o cuando estaba en el Un, dos, tres era mucho más extrovertida, tenía menos respeto a las cosas, aunque tendría que ser al contrario. A la hora de cinco y acción me olvido de todos mis miedos, mis miserias, pero en el resto del tiempo sí que soy más tímida, y en los actos públicos todavía más.

¿Piensas que el cine, al ser tan mecánico, es un medio que aporta menos al actor?
Sí el cine muy cortado. A lo mejor estás todo un día para rodar un "buenos días", y luego llegas a la habitación y dices: "qué he hecho", e intentas contar todo el guión y todo el personaje en ese "buenos días", y no, es un saludo y punto. Sin embargo en el teatro o en secuencias más largas que te da la televisión si hay una evolución, un crecimiento, se nota, pero aquí es tan cortado, se ruedan respuestas antes que las preguntas.

Entonces, al ser más artificial quizás resulte más difícil conseguir una buena interpretación.
O por cuestión de técnica. En el Don Juan, por ejemplo, tenía que hacer una declaración de amor mirando a una cámara. Es todo tan artificial. Requiere un trabajo más técnico, más difícil, llegar por las noches y tenerlo todo completamente anotado, o por lo menos yo lo trabajo así, porque hay que tenerlo todo muy controlado, cómo entras, cómo sales, para que luego no quede raro en el montaje.

Opinas entonces que se pierde interpretación.
Es muy difícil llevar el papel contigo y estar atento en todo momento, porque son muchas horas para una sola frase. De todas formas todos los medios son muy difíciles y no me atrevo a despreciar ninguno de ellos . Hay mucha gente que infravalora la televisión. Yo por ejemplo, si tengo cine seguramente no haré televisión. Pero a veces no se puede elegir, y los actores necesitamos trabajar, así que nunca se sabe lo que puedes estar haciendo mañana.

¿Piensas que es muy difícil para un actor con mucha personalidad meterse en papeles que se diferencien mucho de su carácter?
No mientras no te amarres a nada. Yo intento no amarrarme a nada mío, de hecho por eso nunca me defino. Estoy en un proceso, estoy creciendo y no tengo unas virtudes y unos defectos concretos. Porque las virtudes que tengo, trabajo para conservarlas y los defectos intento cambiarlos. Por ejemplo antes era muy impaciente y ahora lo soy menos, antes me hacía mucho daño mi perfeccionismo, y cada vez voy siendo menos racional. Mi meta personal está en acercarme lo más posible al equilibrio.

¿Te exiges mucho a ti misma?
Mucho, y no es necesario ser eficaz en todo momento.

¿Te da miedo perder la curiosidad, el interés por la interpretación?
Más que miedo me daría mucha pena. Ahora suena el despertador y me levanto como una loca, y el día que no me pase eso, o que piense que esto ya me lo sé, me parecerá muy triste.

¿Tienes la sensación de que estás viviendo todo muy deprisa o estás disfrutando del momento?
Creo que lo estoy disfrutando, soy una persona que me paro a pensar mucho, no solo en los éxitos sino también en los fracasos, y hoy en día eso es algo que no se hace demasiado. Es cierto que estoy teniendo mucha suerte, no me puedo quejar, veo a mis compañeros de escuela que tienen el mismo talento o más que yo y no les van tan bien las cosas, entonces lo valoro mucho. Tampoco creo que esté haciendo una carrera meteórica, si no que voy un escalón, otro, con pasos pequeños.

Madrid, Abril 2000